
Mi amiga chivilcoyana me salvo del tren que quería fotografiar de frente...gracias Aldana, vaya susto! Después de esto, 3 horas y media sin asiento hasta Buenos Aires, tomando mate, tocando la guitarra y hablando con cualquiera, incluso descubriendo baños estéticamente impresionantes. Los trenes son especiales, tienen vida propia.
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